Les traemos un excelente artículo publicado en el sitio WorldChess, adaptado al español.
¿Por qué los niños dejan el ajedrez?
No es el juego. Es todo lo que rodea al juego.
Existe una cifra que probablemente aterrorice a algunas federaciones de ajedrez: el 70% de los niños abandonan los deportes organizados a la edad de 13 años. La razón principal, según la Alianza Nacional para los Deportes Juveniles, es simplemente que “ya no es divertido”. Aunque el ajedrez no rastrea su propia tasa de abandono, los directores de clubes describen el mismo patrón: un niño se enamora del juego a los 7 años, gana algunos trofeos a los 9, y para los 12 años misteriosamente “ha pasado a otra cosa” sin que nadie pregunte qué sucedió realmente.
Lo que sucede es casi siempre una de estas cinco cosas:
1. Padres controladores
Este es el factor más importante. Los padres se dejan llevar por las clasificaciones (ratings), los rankings y el sueño de tener al próximo prodigio. Comienzan a rastrear la posición de sus hijos en el ranking y deciden en qué torneos deben participar para proteger su clasificación, convirtiendo el juego en un trabajo. Como observó un usuario en un foro, algunos niños ven el ajedrez como una tarea pesada y una obligación en lugar de un pasatiempo, lo que lleva al abandono cuando escapan del control parental.
La señal reveladora: El padre está más molesto por una derrota que el propio niño.
2. Las malas decisiones del entrenador
El mal entrenamiento en ajedrez se ve diferente al de otros deportes; no hay gritos desde las gradas, sino un entrenador que convierte cada lección en una conferencia sobre lo que el niño hizo mal. Es el entrenador que asigna tareas que se sienten como castigos y que valora más los resultados que la curiosidad. Un entrenador escribió: “¿Quién jugaría al ajedrez en su tiempo libre si tiene un ‘maestro enojado’ diciéndole que sea muy serio?”.
Los mejores entrenadores saben que su trabajo no es producir grandes maestros, sino mantener el juego interesante el tiempo suficiente para que el niño decida por sí mismo hasta dónde quiere llegar.
3. Perder dejó de estar bien
El ajedrez es brutal; puedes jugar brillantemente durante tres horas y perder debido a un solo movimiento, lo cual es psicológicamente devastador para los niños, especialmente aquellos etiquetados como “dotados”. El miedo al fracaso y la comparación social son factores importantes en el abandono deportivo, y en el ajedrez, estos factores están integrados en el sistema de clasificación.
En el momento en que un niño comienza a jugar para evitar perder en lugar de jugar para encontrar buenas jugadas, el reloj corre en su contra.
4. Se volvió un juego solitario
El ajedrez es extrañamente aislante: estás en una habitación llena de gente, mirando un tablero, con prohibición de hablar. Tus amigos de la escuela no entienden por qué pasarías un sábado haciendo esto. Para los niños más pequeños, el aspecto social de los clubes compensa, pero alrededor de la escuela secundaria (middle school), cuando las relaciones con los compañeros lo son todo, el ajedrez comienza a sentirse como una desventaja social. A menos que el club cree activamente una comunidad (eventos de equipo, comidas compartidas, bromas internas), los niños se alejarán hacia actividades donde sientan que pertenecen.
5. Se volvió aburrido
Este es el “asesino silencioso”. Un niño que amaba los rompecabezas tácticos a los 8 años no amará los mismos rompecabezas a los 12; un método de enseñanza que funcionó en la primaria aburrirá a un adolescente. La progresión debe evolucionar hacia más autonomía, más complejidad y más conexión con el juego adulto, o el niño lo superará. Investigaciones mostraron que la instrucción de ajedrez tenía fuertes beneficios en grados elementales pero mucho menos efecto en la escuela secundaria, en parte porque nadie adaptó el enfoque.
Lo que realmente funciona!
La investigación sobre la retención en deportes juveniles apunta a un hallazgo consistente: los niños se quedan cuando se divierten y se van cuando no.
La Academia Americana de Pediatría recomienda medir el éxito más allá de las victorias y derrotas, enfocándose en la participación, el esfuerzo, el desarrollo de habilidades y el disfrute. En términos de ajedrez, esto significa preguntar: “¿Encontraste una idea interesante?”, “¿Aprendiste algo?”, “¿Querías jugar de nuevo?”.
Las federaciones que logren retener jugadores serán aquellas que traten el ajedrez como una búsqueda de por vida en lugar de una fase infantil. Esto significa mantenerlo social, mantenerlo fresco, orientar a los padres y recordar que el objetivo no es producir profesionales, sino producir personas que sigan amando el juego a los 30 años.
Publicacion original en inglés: https://worldchess.com/news/why-kids-quit-chess
